Tres puentes

Tener tres puentes (días feriados en Colombia) seguidos son como unas vacaciones en pequeñas dosis. Es como le pasa a los ingenieros de soporte del sitio donde trabajo: se daña una cosa que solo ellos saben arreglar y los llaman así estén en sus días de descanso, sus vacaciones se ven interrumpidas por uno o dos días, que luego se les reponen.

Imagen: puerto salgar
Esta foto de puente me gusta. Sin embargo no es de esos puentes de los que hablo aquí, pero quería poner alguna imagen.

Debido a mi extraño tipo de contrato, los tres puentes me hicieron sentir, realmente, como si fuera freelance: asistí únicamente miércoles completo y jueves medio día, durante tres semanas. De visita, reviso cómo está el ganado, los cultivos, y me largo. Chévere, pero raro. No faltan los comentarios del tipo "pero como trabaja" o "que milagraso verlo", y yo feliz, por supuesto: la envidia es mejor producirla que sentirla (o algo así).

¿Será así la vida de freelance? Cómodo no trabajar todos los días. Pero no todo puede ser dichas, estoy seguro: el tema del trabajo y sueldo irregulares, y la trabajada los fines de semana deben ser ingredientes frecuentes en el plato de cada día. En fin...

En otras noticias, cambió el pico y placa (cosa que no me importa) y el clima se volvió a joder (frío asqueroso) pero justo después de terminar Rock al Parque. Temas irrelevantes para cerrar con alguna vaina esto. Chao.

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*Este post fue vagamente inspirado en un tweet de @k4ryl:

Icon_lockEstos tres puentes me dejaron unas ganas impresionantes de viajar y conocer muchos lugares de Colombia que no conozco!

Porque ni viajé ni conocí nada nuevo. Encerrado la mayoría del tiempo en mi apartamento, sobreviviendo a punta de pizza a domicilio, y arroz con carne y lentejas.

Como volvió se irá

Sin ánimos de ser dramático, el daño de mi computador personal, mi portátil, es casi como si alguien muy importante me abandonara. Como si un día fuera a visitar a esa persona y simplemente no atendiera a la puerta, o al teléfono o los correos electrónicos. O como si me robaran la billetera, aquella donde guardaba una fotografía antigua de mi familia, o de mi primita cuando tenía 6 años, de las cuestiones irrecuperables, y se fuera para siempre.

¿Qué sentiría cuando esa persona, o ese objeto regresara? Por ejemplo, al volver a recibir respuesta de esa persona yo le diría: "Te extrañé, grandísimo huevón. Pero que bueno tenerte de vuelta". Con la billetera seria diferente, porque si fue robada, la encontraría tirada en el piso, con los papeles inservibles para cualquier desconocido tirados por ahí; la recogería, limpiaría y seguramente guardaría las fotografías y todo lo rescatable, no sin antes decirme: "mucho de buenas".

Evidentemente las vainas se dañan, pero no así, no como sucedió este fin de semana. Es ilógico que un computador se dañe por tres días y al cuarto, cuando lo llevo a servicio técnico, el técnico lo conecta y presiona el botón de encendido, funciona. ¿Le faltarian aires diferentes, le sofocan las mismas cuatro paredes? ¿O le tiene miedo al señor cirujano técnico? Se fue y volvió. Lo enterré y luego saqué del hueco. No sé. En un rato organizo las cosas y haré copias de seguridad casi al mismo tiempo que se ejecuta un ciclo de reloj, porque como volvió se irá.

Saber el número telefónico de una línea


Hoy tuve reunión con un técnico en líneas y plantas telefónicas, porque necesitábamos verificar el estado de unas conexiones en el conmutador telefónico de la empresa donde trabajo. Traje de mi puesto de trabajo un teléfono y probamos varias líneas, para verificar qué tan buenas estaban. El técnico hizo algo que me pareció interesante y que es bueno compartir:

Si se quiere escuchar el número telefónico de una línea, marcar desde allí: 5810023

Esto se ha probado únicamente en líneas telefónicas en Bogotá. Desconozco si funciona desde celulares marcando a ese número, o desde líneas fijas en alguna otra parte del país o del mundo.

Como es de fácil calificar talleres

Representación gráfica de una conversación sostenida en el laboratorio, nada lejos de la realidad. Por supuesto, los mediocres no son los profesores si no los alumnos por rendir tan poquito.

El por qué hay que tener cuidado con lo que se pide


Así me pasa casi todo el tiempo. Me da vaina abrir twitter, leer blogs o incluso escribir. Ideas geniales y ganas aparecen en tiempo laboral, cuando las cosas simplemente funcionan y no hay necesidad de meterles la mano.

Y lo que se muestra en mi gran pantalla es el show de más de medio departamento, que se encuentra a mis espaldas. Estoy hecho.