Mi primera experiencia con una lavadora alquilada

En este apartamento vivimos tres personas, todos grandes, tontos y acabarropas. Por cerca de 4 años llevabamos a lavar la ropa a lavandería, con un precio aproximado de 1600 pesos por libra. Hace poco un vecino me habló de las bondades de lavar la ropa sucia en casa y decidimos probar, para ver si hacemos durar un poco más la ropa, la teníamos más limpia y sin que se nos perdiera una prenda.

Lo primero que se debía hacer era buscar teléfonos de gente que alquilara esos aparatos. Mientras caminaba a comprar el jabón para lavadora encontré varios avisos pegados a los postes. Anoté muchos números. En ese paseo también compré cuerda para colgar ropa, en total 25 metros (primero compré 10, después tuve que salir a comprar el resto), para que no faltara.

Después, había que llamar, conocer la dinámica y cotizar. Resulta que estos servicios se prestan por horas, días o por franjas horarias (por la mañana o por la noche) y los precios varían de acuerdo a eso. Llamé primero a un sitio pero era muy problemático porque no siempre contestaban, quedaban de darme razón y nunca me llamaba, e incluso, después de esperar durante una hora salí a almorzar y en mi ausencia pasó el tipo con el aparato. En la tarde llamé a otro y aunque demoraron 45 minutos más de lo que prometieron, finalmente llegó el electrodoméstico.


Había que hacer, por supuesto, adecuaciones al apartamento para poder colgar toda la ropa. La ropa mojada, y sobre todo los jeans son muy pesados. Inicialmente una idea era bajar cuadros y poner las cuerdas en sus puntillas, pero parecían no resistir mucho. Así que decidimos utilizar una reja que tenemos en la ventana, y con ayuda de una silla y el mesón logramos templar las fibras.


Silla frenada por el mesón de piedra evita
que la cuerda se destiemple y la ropa se arraste.

En algún punto, sin embargo, era difícil hacer que el peso de la ropa no hiciera que la cuerda se bajara un poquito y que la ropa se arrastrara. Por eso, pusimos una "torre" en la mitad para darle elevación. Nos valimos de butacos, sillas y hasta una caja de leche.

La torre de muebles para darle elevación a las cuerdas.

También aprovechamos la puerta, y un taquito de madera, así que la sujetamos desde afuera con el taco, la visagra, para tener una cuerda adicional. En total fueron tres cuerdas en la sala, una en un cuarto, y las ventanas tenían colgado en el tubo de la cortina ganchos.

El taquito de madera amarrado a la cuerda.
Nótese que el pedazo de madera se debe mantener
en esa posición para que permita abrir y
cerrar la puerta, de lo contrario traba el cierre.


Como se ve por dentro la cuerda sostenida por el taco
de madera (mostrado en la foto anterior). Disculparán los
cucos, que no son míos :)

Y finalmente llegó la lavadora.

Una foto de la protagonista de esta historia:


La persona que la trajo la colocó, y la instaló aprovechando las llaves y el sifón dispuestos para tal fin. Aunque en la foto se vea muy cómodo, resulta que los grifos del agua están muy pegados a la pared y por eso era muy difícil enroscarlo.

Las conexiones para la lavadora. La del centro es
el sifón, las de los lados son para el agua fría y
caliente (¿o al revés? no sé, todo se lavó con agua fría).

Me imagino que la máquina era de unas 14 libras por ahí. En realidad no sé, busqué por el frontal y no encontré descripción. De cualquier manera exploré el método de uso y era bastante intuitivo (era digital, con leds -bombillitos- que indicaban el modo seleccionado).

El problema fue determinar la cantidad de jabón. Me guié más o menos por las indicaciones de la bolsa, un pocillo de jabón de lavadora por carga (la bolsa decía que para 12 libras, pero igual). Una vez echada la mezcla la ponía a lavar ¡y listo! El ciclo duraba 47 minutos, hace una mezclada con jabón, y el resto con agua limpia. Observé que la última expulsión de agua era casi que limpia de jabón, creo que se puede aprovechar esa agua para los inodoros o limpiar pisos.

Pero no todo fue color de rosa, no señores. La conexión goteaba, el piso se me encarcó y como los obreros que hicieron este edificio eran tan mala leche, el sifón del piso de la cocina está sellado. ¡Entonces a recoger agua!

Los protagonistas de la recogida de agua.
El balde terminó aún más lleno que lo
que se muestra en la foto.

En general fue una buena experiencia. Dos días después se pudo recoger toda la ropa limpia y seca (teniendo en cuenta que la ropa quedó bajo techo, donde no entra mucho sol, y colgada en ganchos de ropa). Para la próxima utilizaré suavizante para que la ropa no quede tan arrugada y se le quite ese olor de jabón que queda después del lavado.

Respecto a los ahorros, habría que coger el recibo y hacer cálculos y demás, y me da pereza. Pero por encima:

  • Alquiler de lavadora (de las 5 p.m. a las 7 a.m.): $13.000
  • Jabón para lavadora (bolsa pequeña, quedó la mitad): $6.500
  • Cuerda de fibra (25 metros): $5.000
  • Consumo en agua y luz (estimado, exagerado): $20.000.

Se hicieron 5 lavados. Si eran 14 libras: 70 libras. En lavandería me saldría por $112.000. Aquí salió por $54.500. ¿Sí están bien hechas las cuentas? Si es así pues entonces se ahorró. Para terminar, un resumencito con los pros y los contras:

Los pros:
  • Barato.
  • No se pierde la ropa.
  • Se puede separar la ropa clarita de la oscura, las toallas y los calzoncillos untados.
  • Se puede remojar, restregar, etc., si no se es flojo.

Los contras:
  • Esperar al tipo de la lavadora.
  • Colgar ropa.
  • Desorganizar el apartamento.
  • Secar el regero de agua.
  • Si no se tiene cuidado con la cantidad de jabón, o no se limpia el filtro antes de lavar, (¿dónde putas queda el filtro?) la ropa sale con restos blancos (los limpié con un trapo húmedo antes de guardarla, los restos no eran jabón -yo los probé).

Conclusión: ¡hay que repetirlo!

Gmail sigue fallando

Sí, y todavía no he configurado mi sistema de replicación de correos electrónicos en servidores regados por el mundo y la vía láctea.

Ideas aleatorias que llegan mientras trabajo

Eso es tener mucha actitud de servicio :)

Diálogo vampírico

- Brillante, finalmente aquí me tienes. ¿Quieres el torrente de mi vida? Con un impulso apenas más grande que el de tus deseos puedes obtenerla. Con sólo desearlo tendras un cadáver con el cuello roto a tus pies. Pero hazlo rápido, oh criatura de la noche, porque saltaré de esta torre a las profundidades del abismo. Atentaré contra mi propia vida, pero no permitiré que me utilices para expandir a través de mí los designios de El Maldito del Abismo.

- Simplemente quiero saber, padre mío, por qué tengo que refugiarme en las noches. Por qué cuando se asoma el alba mis carnes se cocinan como si me envolvieran carbones encendidos. Por qué salivo como perro cada vez que huelo mamíferos a mis proximidades. Por qué a mí me pasa y a tí no, si somos de la misma carne. ¡Sácame de la ignorancia en la que me encuentro!

- Tú, abominación de Satanás, no puedes ser de mi descendencia. Dios me ha castigado dándome una esposa, quien dio a luz a un maldito bastardo. Pero ella, aún siendo hija de El Ángel Negro se acogió a la palabra de El Santísimo y vertió su sangre en el valle de Todos Los Santos, como está consignado en las escrituras, para obtener el perdón de su alma. Tú, su hijo, sin embargo, desapareció, pero ahora estás aquí. ¿Por qué la desgracia me persigue, oh Dios? ¿Tan malo he sido? Te maldigo, sigue los pasos de tu madre y desaparece...

En ese momento la ira se apoderó de Arizcht, quien corrió hacia su padre, y antes de que este diera un paso hacia la nada, le desfiguró el rostro de un golpe. Luego arrancó sus vísceras y bebió de su sange hasta quedar satisfecho.

Amigo secreto

"Antipático, amargado, tacaño" son tres calificativos comunes a mi muy hermosa persona por el afán sobrehumano que me distingue de ser amiguero, de integrarme y de inventarme actividades con mis compañeros de trabajo. Fechas usuales para recibir tan cariñosos adjetivos son diciembre, enero, y el mes que entra (septiembre), pero muy ocasionalmente se reciben en otras épocas, sobre todo para épocas de cumpleaños y despedidas.

Alguien muy inteligente institucionalizó una fecha (que no es diciembre) para que la gente intercambie regalos entre sí. Sí, la misma gente que no entiende por qué se hace de noche, por qué la razón entre la longitud de la circunferencia y su diámetro da un número tan largo, o el por qué las mujeres usualmente orinan sentadas y los hombres de pie (a esto último hay excepciones, por supuesto, como la niña que vi orinando de pie cuando estaba en el jardín; pero ese cuento lo cuento otro día) . Este personaje maquiavélico además construyó un mecanismo para que el proceso de cruce de mercancías fuera "chévere" para que sus inocentes víctimas caigan con mayor facilidad. Y triunfó él, y luego muchos otros copiones como los habemos a lo largo y ancho del planeta, quienes atiborraron sus arcas de dinero.


Desgraciadamente estamos en la época en la que toca ser diplomáticos. Sonreir, mirar a las personas con ojos brillantes mientras por dentro echamos putazos y pataleamos.

-"¿Ud. va a jugar al amigo secreto" -dispara la misma vieja que me preguntó lo del paseo.
- "¡Pues claro! Super chévere y ojalá me regalen (comentario verdoso-picante para arrancar risas y el típico: "uich ud. si es mucho cochino"). Y ojalá me toque a (cualquier vieja para regalarle la porquería que mencioné en la oración anterior). Y... (viene la pregunta espinosa, y a apretar nalga) ¿de cuánto es mínimo el regalo?"
Seamos realistas: ¿A quién le gusta regalarle cosas a alguien a quien no le cae bien? ¿a quien únicamente conoce cuando le solicita algún favor? ¿por qué desperdiciar (porque ya lo sé, de nada sirve dar un regalo) plata, tiempo y esfuerzo mental en alguien cuando de verdad puedes invertirlo en tí, o en los tuyos?


Y pedí al cielo (vía twitter):
Icon_lockQuerido Dios: Si todavía escuchas a tu hijo, ¡no permitas que jueguen al amigo secreto en la oficina!
Pero parece que no me escuchó, o quería cagarse un rato de la risa. En fin, voy a jugar.