
Así me pasa casi todo el tiempo. Me da vaina abrir twitter, leer blogs o incluso escribir. Ideas geniales y ganas aparecen en tiempo laboral, cuando las cosas simplemente funcionan y no hay necesidad de meterles la mano.
Y lo que se muestra en mi gran pantalla es el show de más de medio departamento, que se encuentra a mis espaldas. Estoy hecho.
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Pendejeando
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Casi me pisan los carros la semana antepasada por culpa de los frenos de mi bicicleta (y no de mi imprudencia) en las calles de Bogotá. Las dos situaciones en las que casi parto al otro mundo fueron: 1. giro en semáforo a la derecha sin precaución (sobre todo taxistas) en el instante en el que bajo de la cicloruta para cruzar a la otra esquina; y 2., cuando siento que alcanzo a cruzar una calle mientras el semáforo está en rojo para los carros, pero en el instante en el que la llanta delantera toca el pavimento, el semáforo cambia.

Aquí están las susodichas llaves ($5.600 en CAFAM). Rompí el cartón pero después pensé que sería bueno dejarlo por aquello de la referencia. La que me sirve es la de 3/16'' únicamente.
Por momentos se me hace extraño que la bicicleta, tan
nuevita que está ella, empiece a joder de esa manera. Imagino yo que se debe a que las guayas de los frenos ceden y por eso ya no frena igual. Así que para intentar arreglar el problema yo mismo, inicialmente compré una sola llave a
ojímetro en una ferretería de barrio pero era demasiado grande; luego compré un juego de llaves (¿pa qué toda esa mano de vainas? no sé, pero bueno...) de las cuales solo entra una, que es de 3/16''. Ya veremos cómo me va mañana con los frenos.
[Actualización 2009/05/28]Al parecer los problemas continúan, ahora las llantas quedan medianamente frenadas, lo que significa que si salgo así, se gastarán muy rápido. Observé que para moverle las zapatillas es necesario tener otra llave. Cuando la compre actualizaré nuevamente esta entrada. Por lo pronto sigo sin salir.
[Actualización 2009/05/28]Extrañamente se me robó uno de los tornillos del freno trasero. Esto sucedió con una bristol. Ahora sí hay que ir donde un mecánico.
[Actualización 2009/06/13]¡Hoy manejé mi bicicleta bajo la lluvia! Después de mucho tiempo, finalmente la volví a utilizar. La solución al tema de los frenos fue llevara donde el mecánico. ¿Dejarle eso a los expertos? Quizás. Cuando vuelva a molestar intentaré otra vez.
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Bogotá,
Esto le puede servir a alguien
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Triste realidad en (casi todos) los escenarios.
ENTREVISTADOR:
Aquí dice que ud. hizo una maestría. Cuenteme, ¿de ahí qué le puede aportar a la empresa?
ENTREVISTADO:
La verdad, nada.
A veces la pendejada golpea con la fuerza para derribar árboles, pero otras únicamente aparece como uno de esos dolorcitos de cabeza con el impulso suficiente para distraerte y no dejarte hacer nada.
Mi pendejada de ahora viene a ser como el segundo tipo, de los que distraen. ¿Por qué la academia? ¿Qué camino seguir? Todo surgió por una pregunta de mi jefa: "D, ¿hasta cuándo va a trabajar con nosotros?" porque sabía de mis planes iniciales de terminar el Ms.c. y largarme a hacer un doctorado (quien sabe en qué y donde diablos); le dije que estaba aburrido de estudiar, sin embargo esa afirmación ahora tambalea un poco: ¿a quién no le gusta la plata, vagar en las noches viendo series gringas pendejas, tener los fines de semana para gastarlos con la humanidad? pero, ¿no es interesante también sentir que se está avanzando en la
ciencia?
Dejando de un lado la parte de compartir con la humanidad, desperdiciar el tiempo o sentirse
satisfecho por hacer algo para avanzar hacia el abismo de la raza, mi amigo W me hizo caer en cuenta de algo más: estabilidad. Como un pendejo con estudios encima, se termina de profesor, en cambio como un empleado sin ellos se expone a ser desechado laboralmente a los 50 o quizás antes, a los 32, por haber sido todero toda su vida laboral y no saber a fondo de absolutamente nada - mi perfil. Ese sencillo razonamiento lo hizo teniendo en cuenta que ya se especializó y trabajó como por 8 años en la industria del software.
¿Qué hacer? Por lo pronto mi carta de navegación tiene lo siguiente: terminar mi estudio, continuar en el trabajo que tengo y después ver qué aparece. A la larga pareciera que uno se va abriendo camino, pero también en la vida se abren puertas a las que se decide ingresar o pasar de largo. Así empecé en el mundo laboral, y de la misma forma estudiando más de la cuenta.
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Maquinando acerca de la vida
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