El arte de la productividad libre de estrés

He tenido muchos intentos fallidos por organizar mi vida. Quizás rezagos de sico-rigidez y obsesivo-compulsividez que dice mi hermano que tengo -y que no le creo. El caso es que es una triste historia en la cual, en vez de administrar el tiempo de vida en el mundo viviente, me he gastado montones de fracciones de existencia tratando de ajustarme a algo que no ha funcionado.

Todo empezó un oscuro día que comencé una maestría en Ingeniería de Sistemas y Computación. Por supuesto, en aquel entonces apenas era un pollo de ingeniero, desarrollador, donde "el ambiente estaba controlado" y cumplía horarios fijos que empezaban a las 9 y terminaban a las 5. El profesor, que dirigía una de esas materias en las que se empieza a estructurar un tema de investigación, nos pasó un libro donde se enfatizaba en el tema del tiempo, de tener muy claro lo que se va a investigar, y otras banalidades que por cierto ahora me están jodiendo. Eso, sumando a las otras materias deliciosas de la maestría terminaron ocupando todo mi tiempo, quedando absolutamente nada para hacer lo que el resto de la normal humanidad hace.

De algún tiempo para atrás venía leyendo un blog al que llegué gracias a uno de los hobbies que más me ha quitado tiempo en los últimos dos años. Y por él llegué a un sistema, con libro (me lo leí), y muchos adeptos. Y claro, analicé todo, lo recreé en mi cabeza, me gustó y lo intenté: con software especializado, libreta y lapicero, inbox en mi maleta y en una caja de diskettes de 3.5'' que aún conservo, archivo de texto plano, notebook online, hoja de cálculo, y no se que más otras cosas que no recuerdo. Todos fracasaron después del arranque del momento, por mi falta de persistencia y falencias entre los diferentes sistemas de coleccionar tareas.

Quiero un sistema, uno que me de confianza para depositar todas mis tareas, pero que tampoco me abrume por la excesiva cantidad de listas de tareas con checkbox por marcar. Rendir tributo a mi hipotética sico-rigidez. Sacar provecho del tiempo y de la vida. Y lo intentaré otra vez, pero con algo que pueda llevar conmigo y sincronizar sin tanto esfuerzo. Ya veremos que resulta, cuando me vuelva a animar intentarlo.

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