El dilema del goce
Tanto que escribo sobre ese tema tan trillado (palabra que empieza por "a" y termina en "mor") no es porque quiera poner un panel mostrando una imagen falsa de mí ni mucho menos, es simplemente una terapia sencilla con la que reestructuro toda la basura que machaca mi cabeza. De hecho solamente una persona que me conoce personalmente lee el blog, de resto creo que nadie más tiene idea de este proyecto.
De tanto pensar en todas esas cosas, se me dio por contarle a mi prima que estoy buscando novia. Y ella me dio un consejo que me quedó patinando: que me busque un goce¹. Me dice ella, que obviamente, sea alguien de la cual me atraiga algo.
El dilema del goce es el siguiente: ¿cómo encontrar a alguien a quien pueda denominar como goce? Porque para que una mujer me guste, debe cumplir con unos requisitos físicos no muy exigentes pero sí raros para el común de los hombres (con buen culo y buenas tetas -mentiras, también me gustan, pero no es característica exclusiva). Además, los requisitos intelectuales son importantes para mí (¿brutica? no gracias).
Pero dejando de un lado los "peros", el panorama pinta bien, porque estaría aprovechando mi tiempo y mi vitalidad, mi moral y mi know-how acerca de las mujeres incrementaría. Lo cual no cae nada mal para esos momentos donde se siente miserable estudiar y trabajar como un chimpancé con una dosis exagerada de cafeína.
Ahora el tema es: ¿me sentiría cómodo? ¿Va eso de acuerdo a mi naturaleza? Respecto a la naturaleza un poco. Respecto a la comodidad: si la niña realmente me gusta, no creo que exista lio. El tema es dejar claras las reglas desde el principio, y yo también aferrarme a ellas.
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¹ Término coloquial colombiano para denominar a la persona que se tiene para encuentros cercanos (léase rumbeos -besadas con escarbada de mueco- o un gustico carnal).
De tanto pensar en todas esas cosas, se me dio por contarle a mi prima que estoy buscando novia. Y ella me dio un consejo que me quedó patinando: que me busque un goce¹. Me dice ella, que obviamente, sea alguien de la cual me atraiga algo.
El dilema del goce es el siguiente: ¿cómo encontrar a alguien a quien pueda denominar como goce? Porque para que una mujer me guste, debe cumplir con unos requisitos físicos no muy exigentes pero sí raros para el común de los hombres (con buen culo y buenas tetas -mentiras, también me gustan, pero no es característica exclusiva). Además, los requisitos intelectuales son importantes para mí (¿brutica? no gracias).
Pero dejando de un lado los "peros", el panorama pinta bien, porque estaría aprovechando mi tiempo y mi vitalidad, mi moral y mi know-how acerca de las mujeres incrementaría. Lo cual no cae nada mal para esos momentos donde se siente miserable estudiar y trabajar como un chimpancé con una dosis exagerada de cafeína.
Ahora el tema es: ¿me sentiría cómodo? ¿Va eso de acuerdo a mi naturaleza? Respecto a la naturaleza un poco. Respecto a la comodidad: si la niña realmente me gusta, no creo que exista lio. El tema es dejar claras las reglas desde el principio, y yo también aferrarme a ellas.
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¹ Término coloquial colombiano para denominar a la persona que se tiene para encuentros cercanos (léase rumbeos -besadas con escarbada de mueco- o un gustico carnal).
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