Una oportunidad más de buscar la felicidad que se me escapa para siempre

Hoy a eso de la 1:30 de la tarde, fui a almorzar con los muchachos del laboratorio al sitio de siempre, donde, como casi siempre a esa hora, toca hacer fila para coger mesa.

Bien a la entradita habían dos jóvenes sentadas, una de las cuales me pareció espectacular. No veía nada del cuerpo, solo su rostro, brazos y cabello. Me pareció muy linda, y a lo largo de todo el almuerzo no paré, de cuando en cuando, de mirarla. Desde donde me encontraba podía apreciar su lenguaje corporal, su gracia. Parecía muy fresca, despreocupada. Quizás ni se percató de su observador.

A la salida no resistí la tentación y la miré directo a los ojos. Una mirada de explorador, de curioso que quiere ver su alma a través de su ventana. Ella me miró también (¿curiosa?), desvió nerviosa su mirada pero regresó. Esto me emocionó mucho, sin embargo seguí mi camino.

Es la hora que todavía me lamento de mis acciones. ¿Qué hacer en esas circunstancias? No soy que los que aprovechan ese tipo de oportunidades. Soy de los que deja pasar esas situaciones únicas en la vida. De aquellos que estúpidamente ven cómo se arrebatan a sí mismo estos momentos, y esperan, fatuos, una oportunidad que jamás volverá. Al menos no con la misma mujer.

0 Response to "Una oportunidad más de buscar la felicidad que se me escapa para siempre"